Según datos de la Secretaría de Economía, Baja California está en el top 5 de entidades federativas en recepción de inversión extranjera directa desde Estados Unidos de América. La proximidad geográfica con California, la infraestructura industrial del corredor Mexicali-Tijuana-Ensenada y la lógica del T-MEC que favorece la producción norteamericana hacen de Baja California el destino natural para empresas californianas que quieren establecer manufactura, operación de servicios o estructura de proveeduría en México.
Muchas de esas empresas llegan con tres ideas preconcebidas sobre cómo funciona la estructura jurídica de entrada. Las tres son incorrectas:
Supuesto 1: “Podemos operar bajo la misma estructura que tenemos en California”
Una LLC o una C corp californiana no opera en México directamente como si estuvieran en su propio país. Para tener presencia legal en México, contratar empleados, celebrar contratos, abrir cuentas bancarias y ser titular de activos, la empresa necesita o bien una entidad mexicana o un vehículo jurídico específico reconocido bajo el marco legal mexicano.
Las opciones no son equivalentes entre sí: i) Una subsidiaria mexicana (S. de R.L. de C.V.; S.A. de C.V. o S.A.P.I. de C.V.) es una entidad jurídica independiente de la matriz californiana, con responsabilidad limitada y gobierno corporativo propio; ii) Una sucursal extiende la empresa californiana a México sin crear una entidad separada, con una serie de reglas y restricciones legales adicionales y sin separación patrimonial, es decir, que la empresa extranjera responde directamente por las obligaciones de la sucursal; y iii) Una oficina de representación sirve para actividades de prospección y contacto comercial, pero no cuenta con capacidad para celebrar contratos comerciales.
La elección entre estas opciones no es un tema administrativo o meramente contable. Depende del modelo de operación, del perfil de riesgo que la empresa está dispuesta a asumir y de cómo quiere estructurar su relación fiscal y contractual entre la entidad californiana y la mexicana.
Supuesto 2: “El registro ante el RNIE es opcional si somos minoría”
Cualquier participación extranjera en una empresa mexicana, independientemente del porcentaje, activa la obligación de registro ante el Registro Nacional de Inversiones Extranjeras (RNIE) de la Secretaría de Economía, es decir, no existe un umbral mínimo de participación que exima de esa obligación. Una empresa californiana con el 10% de participación en una empresa mexicana tiene la misma obligación de registro ante el RNIE que una con el 100%.
Si bien el incumplimiento de esa obligación no invalida la inversión, genera multas y puede complicar transacciones posteriores, incluyendo la repatriación de dividendos y la venta de la participación, cuando las autoridades detectan la omisión al cruzar información entre el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la Secretaría de Economía (SE).
Supuesto 3: “Los contratos entre la matriz y la subsidiaria son internos, no necesitan ser formales”
Los contratos intercompany entre la empresa californiana y su subsidiaria mexicana no son solo documentos internos sin consecuencias externas, son instrumentos que definen quién es propietario de qué, quién presta qué servicios a quién y a qué precio, quién asume el riesgo de las operaciones en México y cómo fluyen los recursos entre ambas entidades.
Esos contratos tienen implicaciones fiscales en ambas jurisdicciones (precios de transferencia y retención de impuestos sobre pagos transfronterizos) y son el primer documento que revisan tanto el SAT como la autoridad fiscal californiana cuando hay una auditoría. Un contrato intercompany informal, sin fecha cierta o uno redactado genéricamente sin considerar la operación específica, es una fuente de contingencias invisible hasta que la activa desde afuera un actor externo.
Operar en México desde California requiere una estructura que entiende ambos lados. Eso no es lo que ofrece un abogado californiano que nunca ha trabajado con derecho mexicano, ni un abogado mexicano que no conoce el contexto operativo del lado americano. Es exactamente el espacio en el que trabajamos en Treu.


